viernes, 29 de julio de 2011

ALGO MÁS QUE UNA MUJER

ALGO MÁS QUE UNA MUJER

(Poema escrito a cuatro manos por la poeta, amiga, catedrática y profesora nicaragüense Isolda Rodríguez y Verano Brisas, por iniciativa de ella, quien lo escribió primero).

Soy algo más que una mujer
que habla, ríe, llora, escribe y lee,
que peregrina disimulando penas
y amando sin medida a pesar de…

Soy una mujer que vaga por la vida
cargando inquietudes y preguntas,
los saberes del mundo y de lo eterno,
la poesía, la música y la historia,
verdades todas a medias mal contadas
cuando intuyo lo que falta por venir.

Hay quienes me ven guapa, quizás bella,
olvidando que soy más que mis ojos,
mis uñas, mis manos siempre cálidas,
mi boca, mi piel y mis contornos,
mis poros, mis efluvios y suspiros.

Soy un espíritu errante que recala
en tierra, sin olvidar quién es;
vivo y sueño con galaxias luminosas
mientras voy de regreso hacia la Fuente.

Soy un ser transido de nostalgia
y por eso demando, imploro, exijo
que mi entraña, rondando la pupila
con pasos siempre cortos y ligeros,
palabras dulces, asaz altisonantes
en ese gesto mío de entregarme toda,
ofrende un alma despejada y limpia.

martes, 22 de septiembre de 2009

Naturaleza nuestra

"Inundación en el cielo, granizo colorado, puerta despintada; enumeración triple. Se habían derramado un par de gotas de sangre cuando la penumbra comenzó. El tiempo brindó el elemento más común que acaricia la nube, naturaleza furtiva, ventana escurridiza; lluvia en el destierro. Nueva vida muere y vieja vida nace, sin límites. La corrección del error humano se lleva a cabo desde otro enfoque, no son tan importantes como para cederles el honor del mismo, no lo merecen.
-¿Qué te hace pensar que no soy yo quién corrige tus errores?-
Sería la manera más extraña en que un cielo abstracto confíe las vidas en la peste del agua, la continua procedencia en camino real.
Bailamos el tópico de vida, cubrimos nuestras cabezas con paja y esperamos el descenso de Dios; preséntese en nuestros Lares, le esperamos con ansias, sin embargo, en pronto recuerdo la negamos por entrar en nuestros hogares cuando no la deseamos.”¿Quiénes somos para decidirlo?”. Honramos el encuentro, vulgarizamos su llegada y partimos contra el viento; naturaleza nuestra.
-Te agradezco tu presencia, Madre mía-"

Por: Siete de Trébol

martes, 8 de septiembre de 2009

Somos arista




Con el fin de comprendernos juntos

detestamos nuestras caras poliédricas,

predicamos una teoría inaudita.

Después viene lo esplendido; paradójico

pues somos arista, conjugamos planos,

conjugamos nuestros miedos, placeres, secretos

y así forjamos siquiera un amor geométrico,

nunca más allá.



Cuatro de Trébol


¿Cuál es tu nombre?

“No mas distracciones, no más intuición, no mas sentimientos; concentración de cosmos en un momento y espacio, fuerza declinable. Una distracción enfoca inseguridad de pensamiento, relata el deceso de una vida más; réquiem de abandono. Intuición de palabras en mensaje tamaño carta, mención de serie alterna; asesino susceptible. Sentimiento de odio hacia las personas, descripción de la mente; anticuado problema. Conócelos por su letra, no por el acto de sus manos; psicología inversa.
Comienza la batalla con un fin, el de uno mismo; sea concreto el afán de divagar entre cuerpos, se vuelve una necesidad, pero es aquella establecida por el sociómetro, separándonos entre clases, obligándonos a realizar lo que ellos quieran. Movilizando masas gigantes ante una regla que establece la creación de la vida, que impida crear nueva con métodos lucrativos y tecnológicos. Describe la señal de ausencia en la pared de tu cerebro, divide en dos tus hemisferios y separa por capacidades cada uno de ellos; desaparición de la unidad. Se nos impidió relacionarnos como una sola raza, como un solo ser pensante, como humanos; -Y tú te llamarás Democracia-…”

Por: Siete de Trébol

domingo, 30 de agosto de 2009

Soy reina, Soy espada

Soy reina por ¡Kling!-¡Kling!, espada que manda, atravieso corazones, corto tréboles, tallo diamantes. Soy espada, mando-mando, ¡Kling!-rebano. Yo mando a mis espadas, dagas negras, apunten a sus corazones, elimino tréboles, luzco diamantes. Espada ¡Kling!, espada manda, vamos dagas al ataque. Reina, no necesito rey, ¡Kling!-¡Kling!-¡Kling! rebano, ¡Kling! mando. Rebano tréboles, rompo corazones, pierdo diamantes. Y ¡Kling!-¡Kling! como llego me voy, ¡Kling! mando, mando y me voy.


Qüina de Espadas

sábado, 29 de agosto de 2009

Introducción

“Ruido desorbitante, migraña perfecta; ausencia de pensamiento y el dolor inaudible que llega cada noche antes de la ligera llovizna de hojas. “Plasma la palabra, aquella que oculte el error de un nombre equivocado”. Percatándose del nuevo integrante, la mirada subjetiva inició el vuelo de imágenes relacionadas con un recuerdo fugaz, un profundo deseo; viejo mentor.
-Breve y conciso, joven pupilo-; físicamente imposible, la descripción de formas sangraba en mis yemas y relataba un día como cualquier otro en la habitación de siempre. El teclado adopta la forma de un aroma, la visión en siluetas envidiables, la amistad en nueva piel y la felicidad encarna el paso de vida; concreto traslúcido. Apartando el momento de ilusión agraviada se obtiene pensamiento; acechando presa alterna una idea general, acariciando la muerte en fa sostenido resulta la creación de la palabra; introducción a la prosa.
–Bienvenido seas, hermano.-”

Por: Siete de Trébol

viernes, 28 de agosto de 2009

Del corazón a la tinta


Desde muy temprano se levantó con ansias de escribir, sin tener ideas claras. Cogió su bolígrafo favorito, unas cuantas hojas de block, pero nada lo inspiró. Así llevaba la mañana entera sin escribir frase alguna; presionado por escribir una buena minificción para los del club. Navegó entre sustantivos subliminales, adjetivos inusuales, pronombres, oraciones compuestas, pero entre más navegaba por el mar lingüístico, más se alejaba de su objetivo.

A escasos diez minutos de que se agotara su horario de escribir, y se diera por vencido, optó por arriesgarlo todo. Respirando profundo desentrañó su corazón, aún palpitante, lo dejó sobre un plato de bronce, después, a muestra de ofrenda lo acarició pidiéndole más pasión. Sólo así pudo concluir ésta minificción.


Por: Cuatro de Trébol