martes, 22 de septiembre de 2009
Naturaleza nuestra
-¿Qué te hace pensar que no soy yo quién corrige tus errores?-
Sería la manera más extraña en que un cielo abstracto confíe las vidas en la peste del agua, la continua procedencia en camino real.
Bailamos el tópico de vida, cubrimos nuestras cabezas con paja y esperamos el descenso de Dios; preséntese en nuestros Lares, le esperamos con ansias, sin embargo, en pronto recuerdo la negamos por entrar en nuestros hogares cuando no la deseamos.”¿Quiénes somos para decidirlo?”. Honramos el encuentro, vulgarizamos su llegada y partimos contra el viento; naturaleza nuestra.
-Te agradezco tu presencia, Madre mía-"
Por: Siete de Trébol
martes, 8 de septiembre de 2009
Somos arista
Con el fin de comprendernos juntos
detestamos nuestras caras poliédricas,
predicamos una teoría inaudita.
Después viene lo esplendido; paradójico
pues somos arista, conjugamos planos,
conjugamos nuestros miedos, placeres, secretos
y así forjamos siquiera un amor geométrico,
nunca más allá.
Cuatro de Trébol
¿Cuál es tu nombre?
Comienza la batalla con un fin, el de uno mismo; sea concreto el afán de divagar entre cuerpos, se vuelve una necesidad, pero es aquella establecida por el sociómetro, separándonos entre clases, obligándonos a realizar lo que ellos quieran. Movilizando masas gigantes ante una regla que establece la creación de la vida, que impida crear nueva con métodos lucrativos y tecnológicos. Describe la señal de ausencia en la pared de tu cerebro, divide en dos tus hemisferios y separa por capacidades cada uno de ellos; desaparición de la unidad. Se nos impidió relacionarnos como una sola raza, como un solo ser pensante, como humanos; -Y tú te llamarás Democracia-…”
Por: Siete de Trébol
domingo, 30 de agosto de 2009
Soy reina, Soy espada
Qüina de Espadas
sábado, 29 de agosto de 2009
Introducción
-Breve y conciso, joven pupilo-; físicamente imposible, la descripción de formas sangraba en mis yemas y relataba un día como cualquier otro en la habitación de siempre. El teclado adopta la forma de un aroma, la visión en siluetas envidiables, la amistad en nueva piel y la felicidad encarna el paso de vida; concreto traslúcido. Apartando el momento de ilusión agraviada se obtiene pensamiento; acechando presa alterna una idea general, acariciando la muerte en fa sostenido resulta la creación de la palabra; introducción a la prosa.
–Bienvenido seas, hermano.-”
Por: Siete de Trébol
viernes, 28 de agosto de 2009
Del corazón a la tinta
Desde muy temprano se levantó con ansias de escribir, sin tener ideas claras. Cogió su bolígrafo favorito, unas cuantas hojas de block, pero nada lo inspiró. Así llevaba la mañana entera sin escribir frase alguna; presionado por escribir una buena minificción para los del club. Navegó entre sustantivos subliminales, adjetivos inusuales, pronombres, oraciones compuestas, pero entre más navegaba por el mar lingüístico, más se alejaba de su objetivo.
A escasos diez minutos de que se agotara su horario de escribir, y se diera por vencido, optó por arriesgarlo todo. Respirando profundo desentrañó su corazón, aún palpitante, lo dejó sobre un plato de bronce, después, a muestra de ofrenda lo acarició pidiéndole más pasión. Sólo así pudo concluir ésta minificción.
Por: Cuatro de Trébol
La Misma Sopa
Terminado todo….
Ahora sí que mi alma deja de implorar por tu presencia, ahora sí no más de ti, ahora sí. El teléfono de la oficina suena lejos del caos que ahora es este espacio. Qué mal es haber hecho tanto desorden. A las 5 de la tarde será hora de vernos para ir a comer, envueltos en el silencio que esto se ha convertido, así es que pronto mi alma vuelve a levantar los pedacitos de papel que enjaula nuevamente en el bote de basura, para que todo luzca de buen aspecto, mientras paladeamos la misma sopa.
Poema

He tachado todas las palabras que no te merecen,
y terminé el poema sin decirte nada.
Sueño, le death
Con su oz arreaba al jazzista, quien decidido marchó a su piedad entre cigarrillos y cerveza tibia. Sus complementos: do´s y fa´s, armados, descompuestos, habían terminado por hartar a su muerte. Ahora sollozante iba el hombre convertido en saxófono camino a la eternidad con sus dedos adheridos a los pistones y su fiel gato tuerto que lo acompañaba a donde fuera; había sido la promesa, el pacto entre callejones y soledades. «Yo no cargaré con ésta bola de pelos» repetía la muerte. El saxófono comenzaba a quedarse sin notas, ni un aliento, su muerte era pronta. Y así iba: do, do, fa... y, re, fa, re, do... suspiro y pausa no tan pausada, si, do, re... una vez más, si, do, re... si, do, si, do... do...; se silenció. El gatito cerró su único ojo, se acurrucó junto a una piedrita en el camino blanco. La muerte le miró, con su oz volvió a arrearlo. «Ya se fue tu gato». El saxófono no tocó nada como respuesta. Tras horas de tinieblas y laberintos, la muerte no podía olvidar aquella melodía...
Despertó, miró a su alrededor, cayendo en cuenta de que todo había sido un maldoso sueño, salió del bar hediondo hasta la calle Domínguez, recogió a su gato tuerto que lo esperaba siempre en la entrada. Se encontró a la vida en la esquina y le confesó que se había quedado dormida. «¿Tú? ¿Y qué soñaste?» le preguntó la vida. «Por absurdo que parezca, soñé que moría» respondió la muerte a acariciando a su gato por el lomo.
Por: Qüina de espadas
jueves, 27 de agosto de 2009
Hija tristeza, hijo amor
Mi tristeza nació en una noche corroída por el viento de mi alma, y desde entonces no volví a dormir. Pero esta mañana, de miel y amaranto di a luz otro sentimiento, el amor, mismo con el cual regaba mis textos día con día, o eso pretendía; a menos que fuera yo un farsante. Tarde descubrí que al mezclar tristeza y amor lo único que se engendró fue desolación, suficiente para tirarme a morir y nunca volverme a preocupar por ninguno de los dos.
Por: Cuatro de Trébol