viernes, 28 de agosto de 2009

Del corazón a la tinta


Desde muy temprano se levantó con ansias de escribir, sin tener ideas claras. Cogió su bolígrafo favorito, unas cuantas hojas de block, pero nada lo inspiró. Así llevaba la mañana entera sin escribir frase alguna; presionado por escribir una buena minificción para los del club. Navegó entre sustantivos subliminales, adjetivos inusuales, pronombres, oraciones compuestas, pero entre más navegaba por el mar lingüístico, más se alejaba de su objetivo.

A escasos diez minutos de que se agotara su horario de escribir, y se diera por vencido, optó por arriesgarlo todo. Respirando profundo desentrañó su corazón, aún palpitante, lo dejó sobre un plato de bronce, después, a muestra de ofrenda lo acarició pidiéndole más pasión. Sólo así pudo concluir ésta minificción.


Por: Cuatro de Trébol


No hay comentarios:

Publicar un comentario