“Ruido desorbitante, migraña perfecta; ausencia de pensamiento y el dolor inaudible que llega cada noche antes de la ligera llovizna de hojas. “Plasma la palabra, aquella que oculte el error de un nombre equivocado”. Percatándose del nuevo integrante, la mirada subjetiva inició el vuelo de imágenes relacionadas con un recuerdo fugaz, un profundo deseo; viejo mentor.
-Breve y conciso, joven pupilo-; físicamente imposible, la descripción de formas sangraba en mis yemas y relataba un día como cualquier otro en la habitación de siempre. El teclado adopta la forma de un aroma, la visión en siluetas envidiables, la amistad en nueva piel y la felicidad encarna el paso de vida; concreto traslúcido. Apartando el momento de ilusión agraviada se obtiene pensamiento; acechando presa alterna una idea general, acariciando la muerte en fa sostenido resulta la creación de la palabra; introducción a la prosa.
–Bienvenido seas, hermano.-”
Por: Siete de Trébol
sábado, 29 de agosto de 2009
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