Mi tristeza nació en una noche corroída por el viento de mi alma, y desde entonces no volví a dormir. Pero esta mañana, de miel y amaranto di a luz otro sentimiento, el amor, mismo con el cual regaba mis textos día con día, o eso pretendía; a menos que fuera yo un farsante. Tarde descubrí que al mezclar tristeza y amor lo único que se engendró fue desolación, suficiente para tirarme a morir y nunca volverme a preocupar por ninguno de los dos.
Por: Cuatro de Trébol
Sublime maestro, creo que ya he identificado la escritura que describe la promesa de este gratificante blog.
ResponderEliminarPaz